Candidiasis: síntomas y tratamientos

La candidiasis vaginal es una de las causas más frecuentes de molestias vulvovaginales. Se debe a la inflamación provocada en esta zona por un hongo, llamado Cándida. Las molestias típicas son enrojecimiento y picor vulvovaginal. La infección por cándida suele darse en mujeres en edad reproductiva, siendo menos frecuente en mujeres menopaúsicas. Hasta el 50 % de las mujeres reconocen haber tenido algún episodio a lo largo de su vida y solo un 9% presenta candidiasis de repetición (4 o más episodios al año).

Existen determinados factores de riesgo, como: ingesta de antibióticos, alteraciones en el pH vaginal, estrés, predisposición genética, patologías como la diabetes, que hacen más fácil el desarrollo de esta enfermedad.

Es importante destacar que no se trata de una enfermedad de trasmisión sexual.

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¿Qué es la candidiasis?

En condiciones normales hay una serie de microorganismos que habitan en la vagina y otras zonas de nuestro cuerpo, sin que esto suponga una infección. A estos microorganismos se les conoce como flora saprofita y su función es protegernos de otros microrganismos, que sí resultarían dañinos.

La composición de la flora vaginal normal cambia a lo largo de la vida y a lo largo del ciclo menstrual. Está compuesta por muchos microorganismos, entre ellos los Lactobacilos, que proporcionan un pH ácido, pero hay otros muchos.

Lo que no deberíamos encontrar en la flora vaginal normal son hongos, aunque los podemos encontrar hasta en un 20% de las mujeres, sin que haya infección.

Hablamos de candidiasis cuando aparece un sobrecrecimiento de este hongo en la zona vulvovaginal. Se produce una invasión de las células que tapizan la superficie vaginal y vulvar, lo que hace que parezcan síntomas. Que una mujer desarrolle síntomas o no, va a depender de su respuesta defensiva y de la agresividad del hongo.

Suele estar causada en el 80-90% de los casos por el por el hongo Candida albicans, mientras que la Candida glabrata es la segunda más frecuente.

Se trata de un problema muy frecuente en mujeres en edad reproductiva, aunque no se trata de una enfermedad de trasmisión sexual.

Es importante diferenciar la candidiasis vaginal de la vaginosis bacteriana. Ambas producen unos síntomas muy similares, pero la primera esta causada por hongos y la segunda es consecuencia de un desequilibrio en la flora vaginal normal. Disminuyen los lactobacilos y se produce un aumento de otros microorganismos habituales en la vagina, lo que da lugar a un aumento en el pH vaginal. Este cambio en el pH puede a su vez, favorecer la aparición de candidiasis.

Causas de la candidiasis

La aparición de candidiasis se debe a una pérdida del equilibrio en la flora vaginal normal, que a su vez deriva en alteraciones del pH y se pierde la barrera defensiva natural. Existen varios factores de riesgo que pueden propiciar esa pérdida de equilibrio y el crecimiento de este hongo, como: alteraciones hormonales, uso de antibióticos, alteraciones en la inmunidad, estrés, alimentación, diabetes mellitus, etc. Normalmente coinciden varios de estos factores.

Cuando aparecen candidiasis de repetición (3-4 episodios al año), generalmente encontramos una colonización intestinal por cándida, que accede hasta la vagina atravesando la zona perineal. En estos casos es muy importante revisar cada uno de los factores de riesgo e intentar corregirlos.

  • Cambios hormonales: cuando aumentan los niveles de estrógenos se modifica el pH vaginal, lo que hace más fácil el crecimiento de la cándida. Este aumento de estrógenos no necesariamente se debe a un desequilibrio hormonal, sucede de forma natural durante el embarazo. También puede deberse a la toma de anticonceptivos orales, DIU o anillo vaginal.
  • Toma de antibióticos: sobretodo sucede en tratamientos prolongados y antibióticos de amplio espectro. Estos antibióticos van a erradicar la infección, pero también van a destruir parte de la flora vaginal normal, esto genera un ambiente propicio para el crecimiento de la cándida. Es relativamente frecuente que después de tratar las infecciones urinarias, aparezca una candidiasis vulvovaginal por este motivo.
  • Sistema inmunológico débil: cuando nuestro sistema inmunológico se encuentra alterado es mucho más fácil la aparición de cualquier infección. Esto sucede en pacientes en tratamiento con inmunosupresores, corticoides y algunas enfermedades como la diabetes mellitus o el VIH.
  • Estrés: su aparición siempre nos hace mas vulnerables a las infecciones, ya se produce una bajada de defensas
  • Alimentación: cada vez se le da más importancia, sobretodo en aquellos casos de candidiasis de repetición. Muchos alimentos facilitan el crecimiento de la cándida, mientras que otros nos ayudan a evitarlo. Más adelante, comentamos la dieta anticándida.

Síntomas de la candidiasis

El hongo Cándida vaginal y el dolor pélvico

El síntoma por excelencia es el picor vulvovaginal, que a veces se acompaña de ardor. Generalmente hay una inflamación, irritación y enrojecimiento de la mucosa vulvovaginal.

Es frecuente también, el dolor o molestias en las relaciones sexuales (dispareunia) y al hacer pis (disuria). Estos síntomas suelen empeorar la semana previa a la menstruación. La intensidad de los síntomas es muy variable de unas pacientes a otras.

 

Es típico un flujo o secreción vaginal espesa, blanquecina y sin olor, aunque no siempre aparece.

Hasta un 25% de las pacientes con candidiasis presentan dolor pélvico. Se identifica como un dolor sordo en el bajo vientre, que se puede acompañar de molestias uretrales al hacer pis y de dolor en las relaciones sexuales. Este dolor suele desaparecer una vez que se ha tratado la infección.

El problema parece cuando los episodios de candidiasis son muy frecuentes y la zona vulvovaginal se sensibiliza, pudiendo aparecer dolor pélvico crónico, aunque no hay una infección actica. El dolor pélvico más frecuente es la vulvodinia secundaria (enlace de vulvodinia).

 

Para poder prevenir que el dolor se cronifique, es muy importante evitar la aparición de nuevas infecciones, tratando de eliminar todos los factores de riesgo y seguir una dieta adecuada.

Diagnóstico de la candidiasis.

Para el diagnostico es necesario una exploración física y examen ginecológico, donde se observa el tipo de flujo, la inflamación, edema y enrojecimiento vaginal.

Además, es necesario el análisis de la muestra de las secreciones vaginales para comprobar el crecimiento de Cándida. Se puede realizar un cultivo o examen al microscopio.

 Tratamiento de la candidiasis

El tratamiento tiene como objetivo erradicar el crecimiento de la cándida. Para ello se emplean fármacos antifúngicos (fluconazol, ketoconazol, etc.) que se puede administrar por vía vaginal o por vía oral.

Si la infección es leve suele bastar con óvulos vaginales y alguna crema antifúngica, que alivia el picor.

Cuando la infección es más complicada suele realizarse, también, tratamiento oral.

Tratamiento de la candidiasis

Tratamientos caseros para la candidiasis

Hay una serie de medidas caseras que se pueden aplicar para aliviar los síntomas y tratar de prevenir nuevas infecciones, como:

  • Baños de asiento: la aplicación de agua tibia suele aliviar los síntomas de escozor y ardor. Podemos realizar estos baños de asiento con vinagre de manzana o con bicarbonato. Estas sustancias ayudan a normalizar y mantener un pH vaginal en el rango adecuado.
  • Lavados vaginales: también ayudan a aliviar los síntomas y a preservar una mucosa vaginal sana. Añadir unas gotitas de aceite de árbol de té puede ayudar gracias a sus propiedades antifúngicos y antimicrobianas. La aplicación de yogur natural no es muy recomendable, es mejor el uso de óvulos probióticos, ya que puede aumentar la irritación de la mucosa vulvovaginal.

Estas medidas no deben sustituir nunca al tratamiento farmacológico, ya que no eliminan ni impiden el crecimiento la cándida. Sí contribuyen al alivio de los síntomas y una vez tratada la infección, pueden ayudar a prevenirla.

Prevención de la candidiasis

Una vez que la infección ha sido tratada, es fundamental seguir una serie de medidas higiénico dietéticas, con el objetivo de prevenir nuevas apariciones. Estas medidas tratan de mantener un pH vaginal adecuado, de preservar la flora vaginal normal y evitar un ambiente húmedo que puede favorecer el crecimiento de cándida.

  • Uso de ropa interior de algodón: debemos evitar materiales sintéticos, que favorecen la humedad.
  • Evitar el uso de ropa sintética y ajustada, ya que impide la traspiración.
  • Evitar el uso de jabones íntimos: para cuidar la higiene íntima es suficiente el uso de agua templada, no es necesario emplear jabones, tampoco los neutros.
  • Cuidar la higiene sexual, evitando el uso de lubricantes y lavando la zona genital antes y después de mantener relaciones sexuales. No son recomendables las duchas vaginales, únicamente es necesaria la limpieza de la zona externa.
  • Tratamiento con probióticos para evitar la reaparición, hay una gran variedad de probióticos y suplementos que ayudan a mantener una flora vaginal sana. Es muy importante en los casos de candidiasis de repetición.

Alimentación para prevenir la candidiasis

Es fundamental en los casos de candidiasis de repetición erradicar la cándida que esta presente en el intestino. Para ello se deben hacer una serie de modificaciones en la dieta, con el objetivo de fortalecer la flora habitual y evitar todos aquellos alimentos que puedan propiciar el crecimiento de la cándida.

Nosotros siempre recomendamos el seguimiento por algún nutricionista especializado en esta patología, ya que es importante individualizar en cada paciente.

En líneas generales se debe seguir una alimentación saludable con las particularidades de la dieta anticándida:

  • Evitar gluten: se debe seguir una dieta libre de gluten. Debemos evitar harina de trigo, pasta y pan blanco. Se puede tomar trigo sarraceno, quínoa, mijo. El maíz y el arroz, en contadas ocasiones, y sólo si son integrales.
  • Evitar azúcares: se debe evitar todo el azúcar, solo tomar el que esta presente de forma natural en los alimentos, como frutas o verduras. Si queremos endulzar, aunque no es recomendable, podemos usar estevia o xylitol.
  • Evitar lácteos: sobretodo de vaca, en fases más avanzadas de la dieta se permiten de oveja y de cabra.
  • Evitar levaduras: presentes en el pan, pizza, levadura de cerveza.
  • Frutas: todas salvo las especialmente dulces como plátano, uvas, higos y caquis.
  • Carne: preferiblemente carne de ave como pollo, pavo, codornices, a ser posible, ecológico. Se debe intentar reducir el consumo de carnes rojas.
  • Pescados: preferiblemente pequeños como sardina, boquerón y caballa. Evitando los peces más grandes y azules, por el contenido en mercurio.
  • Frutos secos: muy recomendables, salvo cacahuetes y pistachos.
  • Evitar todos los alimentos procesados: todos aquellos que tengan más de 5 ingredientes. También, cubitos de caldo preparado, salsas, conservas y alimentos precocinados.
  • Alimentos con efecto antibiótico y antifúngico: como el ajo, el orégano y el coco.

Alimentación para prevenir la candidiasis

Es muy importante que la dieta sea dirigida por un especialista, ya que además habrá que añadir suplementos y probióticos que dependerán de cada paciente.

Es muy importante cuidar nuestra alimentación, higiene intima y evitar los factores de riesgo.

No debemos olvidar que la candidiasis de repetición, es un factor de riesgo para la aparición de vulvodinia y dolor pélvico.

Si presentas alguno de estos síntomas y quieres profundizar en tu caso, puedes ponerte en contacto con Clínica Itza.

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