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Causas y síntomas habituales de la vulvodinia

La vulvodinia se define como malestar vulvar crónico caracterizado por quemazón, escozor o irritación junto con otras características de dolor neuropático como la alodinia (dolor ante estímulos no dolorosos). Se trata de un dolor difícil de afrontar por parte de las pacientes y que produce un importante deterioro de la calidad de vida.

Un estudio publicado en Estados Unidos en 2003, refería que de 4915 mujeres el 16% decían haber presentado dolor vulvar al contacto en los últimos tres meses. En EEUU se estima que la frecuencia de la vulvodinia puede llegar al 15% de las mujeres a lo largo de su vida.

Además del dolor e irritación vulvar, es típico el dolor y ardor vaginal, que hacen que las relaciones sexuales sean dolorosas. También que el dolor e irritación aparezcan con el roce de la ropa interior, imposibilitando muchas veces su uso.

¿Cuáles son las causas más frecuentes de la vulvodinia?

Existen varias teorías acerca de las posibles causas, que van desde alteraciones en el desarrollo embrionario, factores inmunes o genéticos, infecciosos, hormonales y posibles causas inflamatorias y neuropáticas. No obstante, hay un factor común en todas ellas que sería la sensibilización del sistema nervioso periférico y en algunas ocasiones, también central. Las principales causas pueden ser:
  • Infecciones de repetición: cistitis recurrentes o candidiasis vulvovaginales pueden ser un antecedente frecuente en las mujeres con vulvodinia. Puede producirse una sensibilización por contacto de los alérgenos de la cándida y otros patógenos, así como como cambios en las mucosas y epitelios de revestimiento que hacen que las infecciones se repitan con frecuencia.
  • Sensibilización central o periférica: pequeños traumas repetidos pueden producir aumento de la densidad de fibras nerviosas encargadas de la trasmisión del dolor, aumentando de forma patológica la sensibilidad de la zona, proceso conocido como sensibilización periférica. En el sistema nervioso central se produce una amplificación de las señales dolorosas percibidas que produce una alteración estructural en este sistema, proceso conocido como sensibilización central.
  • Infección por virus del papiloma humano (VPH): existe controversia a cerca del papel de este virus como factor desencadenante de vulvodinia.
  • Neuropatía nervio pudendo: puede existir una lesión del nervio pudendo que de lugar al dolor. Esta lesión puede ser secundaria a una neuralgia postherpética, atrapamiento del nervio pudendo, neuropatía postparto del nervio pudendo, cicatrices de la zona como la episiotomía, etc.
  • Enfermedades autoinmunes: dermatitis de contacto, liquen plano, síndrome de Behcet, lupus eritematosos, síndrome de Sjögren, etc.
  • Síndrome miofascial: la musculatura el suelo pélvico como respuesta a cualquier agresión aumenta su tonicidad, cuando esto se mantiene en el tiempo, puede aparecer un síndrome miofascial de la musculatura pélvica. Es típico que la contracción de los músculos trasversos del periné y elevador del ano produzcan como dolor referido vulvodinia.
  • Cambios hormonales: parece que situaciones clínicas que implican una disminución de estrógenos pueden inducir cambios en la mucosa vulvovaginal y ser responsables del ardor. Esto puede suceder con el uso de anticonceptivos, durante la lactancia o en la menopausia.
  • Factores irritantes: el uso de determinados agentes tales como jabones, cremas, geles, espráis perfumados detergentes, uso de ropa interior apretada y sintética, puede irritar la mucosa vulvar. El epitelio presente en la mucosa vulvar es mucho más sensible, ya que no presenta las capas protectoras presentes en otras zonas más externas.
  • Disfunciones sexuales/psicológicas: algunas publicaciones sugieren que la vulvodinia es el resultado de disfunciones psicologías y/o sexuales, aunque hasta ahora no hay suficiente evidencia que lo demuestre.
  • Origen desconocido o idiopático.
Causas y sintomas vulvodinia

¿Cuáles son los síntomas de la vulvodinia?

Es típico que el dolor aparezca en vulva, labios mayores, vestíbulo, vagina y periné. El dolor puede predominar más en un lado que en otro o ser central. Es habitual que el dolor aparezca también durante las relaciones sexuales, conocido como dispareunía y que en ocasiones, se desencadene con el empleo de ropa interior o tampones, impidiendo su uso.

El dolor puede tener características de ardor, picazón, hormigueo, descargas eléctricas, sensación de alfileres y agujas, irritación, hiperestesia (aumento de la sensibilidad en la zona) y alodinia (percepción de dolor ante estímulos que normalmente no son doloroso)

Clasificación vulvodínea

1.Dolor vulvar asociado a trastornos específicos:

  • Infeccioso
  • Inflamatorio
  • Neoplásico
  • Neurológico
  • Traumático
  • Iatrogénico o desconocido
  • Deficiencia hormonal

2. Vulvodinia:

 – Generalizada:
Provocada por estímulos (sexuales, no sexuales o ambos), espontánea o mixta (espontanea y provocada).

– Localizada:
Provocada por estímulos (sexuales, no sexuales o ambos), espontánea o mixta (espontanea y provocada).

Tratamientos o remedios para la reducir el dolor producido por la vulvodinia

Para un tratamiento adecuado y eficaz es esencial un correcto diagnostico y un enfoque multidisciplinar. Debemos abordar el tratamiento desde varias perspectivas:

  • Tratamiento médico oral: hay varios fármacos que podemos emplear como neuromoduladores, como son los antidepresivos (Duloxetina, Amitritilina) o anticonvulsivantes (Gabapentina o Pregabalina). Normalmente analgésicos y antiinflamatorios convencionales no son útiles para el alivio del dolor.
  • Infiltraciones locales: se puede realizar infiltraciones locales con anestésico local como lidocaína o corticoides.
  • Bloqueo de puntos gatillo miofasciales: cuando el origen se debe a una afectación muscular como el síndrome miofascial podemos infiltrar puntos gatillo de la musculatura pélvica como elevador del ano y trasversos del periné.
  • Bloqueo nervio pudendo: algunos casos en los que el dolor se deba a una afectación del nervio pudendo se puede realizar un bloqueo diagnostico y terapéutico del mismo.
  • Infiltración de botox: infiltración con toxina botulínica de los músculos del suelo pélvico que puedan estar afectados.
  • Aplicación local de lidocaína: la aplicación local de la lidocaína en gel pude aliviar la sintomatología en algunos casos.
  • Fisioterapia suelo pélvico: resulta esencial como parte del tratamiento, tiene como objetivo desbloquear y estirar los músculos y tejido afectados, en ocasiones se emplean dilatadores vaginales y terapias como la biorretroalimentación.
  • Terapia psicológica: el aprendizaje de herramientas para afrontar el dolor y disminuir el nivel de ansiedad son esenciales para la modulación del dolor y disminuir su intensidad. Tiene como objetivo también restaurar una vida sexual lo más funcional posible y tratar eventos que puedan perpetuar la presencia del dolor.

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Medidas generales recomendadas para aliviar el dolor de la vulvodinia

  • Uso de ropa interior 100% algodón.
  • Evitar ropa interior ajustada y medias apretadas
  • Evitar lavados vaginales
  • Evitar el uso de jabones y toallitas intimas
  • Empleo únicamente de jabones neutros o agua.
  • Evitar uso de tampones.
  • Uso de lubricante en relaciones sexuales.
  • Evitar deportes o ejercicios que hagan presión directa en a la zona (Por ejemplo, montar en bicicleta)

Desde nuestra experiencia resulta esencial una historia clínica completa, un adecuado diagnostico para poder realizar un tratamiento eficaz. Cuanto antes tengamos un diagnóstico, antes podemos comenzar con el tratamiento. Es importante no dejar evolucionar el dolor durante largos periodos de tiempo, ya que cuanto más cronificado esta el dolor, puede resultar mas difícil aliviarlo.

Es importante individualizar el tratamiento según el caso y dedicarle las sesiones necesarias con el objetico siempre de poder aliviar el dolor de forma significativa.