Pautas para prevenir y convivir con vulvodinia

 La vulvodinia es un dolor genital que tiene una duración de al menos tres meses y que no presenta una causa identificable. Este dolor puede ser continuo, sin ningún desencadenante claro o provocado por algún estímulo, por ejemplo: relaciones sexuales, ropa ajustada, etc.

La causa de este dolor no es claramente conocida, se cree que hay una serie de factores de riesgo o eventos que pueden provocar una inflamación inicial y en mujeres predispuestas acabar desarrollando este dolor. Por ello es muy importante un cuidado diario para prevenir posibles desencadenantes como infecciones o traumatismos.

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Cómo prevenir la vulvodinia

Es importante tratar de evitar todos aquellos desencadenantes que puedan sensibilizar la zona vulvar, sobretodo si ya existen molestias. Consideramos esencial evitar: infecciones, traumatismos, uso de irritantes o productos químicos.

  • Prevención de infecciones: hay una clara asociación entre la candidiasis vaginal y la vaginosis bacteriana con la vulvodinia. Hasta un 70% de las mujeres que padecen este dolor han presentado este tipo de infecciones.
  • Debemos evitar productos de higiene intima que modifiquen el pH vaginal, evitar situaciones de estrés, seguir una dieta anti cándida, evitar ropa interior ajustada y de fibras sintéticas. Evitar que la zona pueda estar fria y húmeda.
  • Evitar traumatismos repetidos en la zona o actividades que ejerzan presión, como montar en moto, montar en bicicleta, uso de sillas duras o que resulten incomodas. Puede ser útil el uso de cojines o asientos que dejen libre la zona genital y eviten el apoyo.
  • Higiene intima: evitar geles irritantes, uso de tampones, toallitas de higiene intima, productos perfumados. Lavar la zona con agua fría o tibia únicamente. Recomendamos uso de papel higiénico blanco, suave y sin perfume.

Diagnóstico de la vulvodinia

El diagnóstico de vulvodinia es fundamentalmente clínico, esto quiere decir que se diagnostica por la presencia de dolor. Es muy importante que descartemos la presencia de cualquier causa tratable que este provocando el dolor.

Para ello es esencial una historia clínica detallada, prestando atención a determinados antecedentes:

  • Infecciones: candidiasis, vaginosis, herpes, enfermedad inflamatoria pélvica, ETS, etc.
  • Traumatismos/cirugía: fisuras, prolapso, incontinencia.
  • Inflamatorios: liquen, dermatitis vaginitis atrófica, síndrome de vejiga dolorosa.

Todo ello se debe complementar con un adecuado examen pélvico, que incluye colposcopia para el examen de la vagina y cuello uterino y permite la toma de biopsias.

Una vez que ha sido descartada cualquier posible causa tratable, concluiremos que el diagnostico es vulvodinia y el tratamiento se encamina al alivio del dolor en si mismo.

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Tratamientos para la vulvodinia

El tratamiento se debe abordar siempre de forma multidisciplinar, ya que es más eficaz la combinación de varias medidas en el alivio del dolor.

  • Medicamentos: los analgésicos convencionales no suelen aliviar el dolor, pero determinados fármacos como los antidepresivos (amitriptilina, duloxetina) o los anticonvulsivantes (Gabapentina, pregabalina) ayudan a modular el dolor y disminuir la sensibilización.
  • Hormonas: la atrofia vaginal que sucede en la menopausia y que puede producir vulvodinia y dolor en las relaciones sexuales, puede aliviarse con el uso de estrógenos intravaginales.
  • Infiltración de puntos gatillo: en muchas ocasiones está presente un síndrome miofascial y la infiltración de estos puntos alivia significativamente el dolor.
  • Infiltración de toxina botulínica A (Bótox®) en casos de síndrome miofascial.
  • Fisioterapia: a nuestro modo de ver, debe estar siempre incluida en el tratamiento. La biorretroalimentación o biofeedback del suelo pélvico, es una técnica que puede emplearse en algunos casos. El tratamiento debe ser siempre individualizado, ya que sino es adecuado, el dolor puede aumentar.
  • Cirugía: se emplea de forma excepcional y cuando han fracasado tratamientos conservadores. Son muy pocos los casos que podrían beneficiarse de cirugía.
  • Medidas generales: determinados hábitos de vida, recomendaciones dietéticas, pautas de higiene y tras relaciones sexuales, suelen resultar de gran ayuda para controlar el dolor y sobretodo para evitar que se desencadene.

Cómo aprender a convivir con el dolor de la vulvodinia

La vulvodinia es un dolor muy incapacitante y que interfiere es todas las esferas de las mujeres que lo sufren. La esfera sexual, laboral, familiar y de ocio se ven muy afectadas. Además del propio dolor, estas limitaciones dan lugar a situaciones de estrés y frustración importantes.

Es muy importante sentirse comprendida, sentir que el diagnostico y el tratamiento están bien orientados y disponer de herramientas para poder convivir con el dolor.

Actividades como yoga, meditación, respiración diafragmática ayudan a disminuir el nivel de ansiedad y a controlar el miedo al dolor.

Tratamientos como la acupuntura o homeopatía tienen una respuesta positiva en algunas pacientes. En general forman parte del arsenal terapéutico del dolor crónico, aunque nunca de forma aislada. Finalmente será la paciente quien determine si obtiene beneficios.

Ayuda psicológica para gestionar las dolencias producidas por la vulvodinia

En el dolor crónico, especialmente en la vulvodinia, es esencial un adecuado control de la ansiedad, del miedo y del estrés, ya que pueden funcionar como amplificadores del dolor.

Siempre recomendamos ayuda psicológica especializada. Terapias de tercera generación como el EMDR, tienen cada vez más evidencia científica en el tratamiento del dolor crónico.

Es necesario que un especialista nos enseñe a poner en práctica ejercicios de respiración, relajación y meditación. También proporciona herramientas para afrontar el dolor y evitar que el miedo nos paralice.

Un diario del dolor resulta de gran utilidad para poder comparar la situación con momentos previos y antes de iniciar el tratamiento. Cuando parecen crisis de dolor es difícil poder relativizar y considerar de forma global la evolución del tratamiento. En estos momentos un diario resulta de gran ayuda.

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Consejos para mantener la vulva sana

Cuida la salud de tu vulva con un Estilo de vida saludable:

  • Alimentación antiinflamatoria: cada vez cobra más importancia la dieta en el tratamiento de patologías crónicas, como el dolor. Se deben evitar el gluten, los azúcares refinados y los lácteos de vaca, así como el exceso de grasas y carbohidratos. Se recomienda una dieta basada en verduras, frutas, carne y pescado fresco, evitando alimentos procesados.
  • Dieta anti Cándida: cuando existe antecedente de candidiasis vaginales de repetición es importante realizar una dieta para erradicarla.
  • Durante mucho tiempo se recomendó alimentos con bajo contenido en oxalatos, como: frutos secos, chocolate, soja, te, etc. Hoy sabemos que los oxalatos no guardan relación con la vulvodinia. Los suplementos con citrato de calcio tampoco han demostrado un alivio significativo del dolor.
  • Evitar deportes o actividades que realicen presión en la zona: ciclismo, montar a caballo, montar en monto, permanecer mucho tiempo sentada, etc.
  • Importante tener un sueño reparador, recomendable entre 7 y 8 horas.
  • Realizar tabla de estiramientos generalizados
  • Importante realizar ejercicios de relajación, para controlar la ansiedad, el dolor y conseguir un sueño reparador.
  • Usar rosquilla de gomaespuma durante largos periodos de tiempo sentado.
  • Organizar las tareas diarias y el trabajo para tener momentos de descanso y alternar el estar de pie y sentada.

Higiene en relaciones sexuales para cuidar tu vulva

Es importante seguir una serie de pautas durante y después de las relaciones sexuales:

  • Usar lubricante a base de agua (evitar el gel).
  • Aplicación de fórmulas con anestésico local, bajo prescripción médica.
  • Aplicar hielo o gel azul congelado envuelto en una toalla de algodón, durante 15 minutos para aliviar el ardor después del coito.
  • Orinar y enjuagar la vulva con agua fría después de las relaciones sexuales, para evitar infecciones.
  • No usar cremas anticonceptivas o espermicidas.

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Utilizar materiales de buena calidad

Debemos tratar de utilizar siempre materiales naturales, sin tintes, ni químicos para evitar sensibilizar más la zona.

  • Se recomienda ropa interior de algodón y blanca.
  • Medias hasta el muslo o rodilla, evitar hasta la cintura.
  • Usar pantalones holgados o faldas. Evitar pantalones/medias/leggings ajustados.
  • Quitarse rápidamente el bañador mojado o la ropa deportiva.
  • Usar detergente hipoalergénico (sobretodo para la ropa interior)
  • Evitar uso de suavizante en la ropa interior.
  • Evitar tampones. Usar compresas solo de algodón 100% o copa vaginal (si se tolera).
  • Usar papel higiénico blanco, suave y sin perfume.

La vulvodinia es una patología que tratamos en Clínica Itza, lo hacemos desde un punto de vista multidisciplinar e individualizando el tratamiento para cada paciente. Sabemos que es una patología muy difícil de sobrellevar y que son muchos los especialistas consultados hasta que se llega a un diagnóstico y tratamiento adecuados.

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