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Qué es la prostatitis crónica y cuál es su tratamiento

La prostatitis crónica abacteriana/síndrome de dolor pélvico crónico es una condición que se caracteriza por presentar dolor en periné y ano, disuria (molestias al orinar), dolor posteyaculatorio y dolor al sentarse. Este dolor puede deberse en muchas ocasiones a una inflamación de la glándula.

Desde nuestra experiencia es muy frecuente que coexista, junto con la prostatitis, un síndrome miofascial en el suelo pélvico, responsable también del dolor pélvico. Para conseguir una mejoría del dolor debemos tratar también el síndrome miofascial.

A pesar de que el dolor pélvico es un síntoma muy frecuente en la prostatitis crónica, es infradiagnosticado y pasado por alto en el tratamiento.

En Clínica Itza llevamos mas de 15 años realizando un tratamiento multidisciplinar, incluyendo urólogos, neurofisiologos y fisioterapeutas para llevar a cabo un tratamiento eficaz.

¿Qué es y cómo se produce la prostatitis crónica?

La prostatitis se trata de inflamación de la glándula prostática, esta inflamación puede ser de origen infeccioso, conocida como prostatitis bacteriana o de origen no infeccioso, tratándose de una prostatitis abacteriana. En cualquiera de las dos causas aparece una hinchazón en la próstata que puede ocasionar dolor en la zona anal y perineal y si se cronifica puede constituir un dolor pélvico crónico.

Cuando la causa de esta inflamación es una infección bacteriana y los síntomas que produce tiene una duración limitada en el tiempo hablamos de prostatitis bacteriana aguda. Puede suceder que la prostatitis bacteriana se cronifique y hablemos entonces de prostatitis bacteriana crónica, siendo este tipo de prostatitis frecuentes.

El dolor de la prostatitis abacteriana acrónica puede ser de predominio central, derecho o izquierdo. La predominancia de un lado u otro puede ser debida a una neuropatía del nervio pudendo de ese lado, que debemos estudiar siempre.

Como vemos la prostatitis crónica bacteriana y abacteriana producen unas manifestaciones clínicas muy similares, pudiendo ser difícil el diagnostico diferencial.

Esta enfermedad produce un importante deterioro de la calidad de vida, impide descansar y genera una gran ansiedad e incluso depresión en los pacientes que la padecen.

¿Cuáles son las causas y síntomas de la prostatitis?

En 1995 en NIH (Nacional Institute of Health) clasifica las prostatitis en varias categorías:

  • Categoría I: Prostatitis bacteriana aguda.
  • Categoría II: Prostatitis bacteriana crónica.
  • Categoría III: Síndrome de Prostatitis crónica/dolor pélvico crónico.
    • a) Síndrome Prostatitis crónica/dolor pelviano crónico CON INFLAMACIÓN.
    • b) Síndrome Prostatitis crónica/dolor pelviano crónico SIN INFLAMACIÓN.
  • Categoría IV: Prostatitis inflamatoria asintomática (prostatitis histológica). Conocido como prostatodinia según la clasificación de la DRACH en 1978.

Existen varias causas que pueden originar prostatitis o inflamación de la glándula prostática:

  • Infecciosa: Las bacterias que con mas frecuencia causan prostatitis, ya sea aguda o crónica son: E. COli (la mas frecuente), Proteus mirabilis, Klebsiella spp., P. aeruginosa y Enterococcus faecalis. Estas bacterias se identifican con el Test de Stamey, donde se buscarán agentes infecciosos y células inflamatorias.
  • Afectación Neuromuscular en muchas ocasiones el síndrome de dolor pélvico esta causado por una afectación de la musculatura pélvica, síndrome miofascial del suelo pélvico, afectación del nervio pudendo o bien, aumento de la actividad del sistema simpático en la zona pélvica.
  • Autoinmune
  • Obstrucción Uretrovesical: cuando existen alteraciones anatómicas que impiden una correcta evacuación de la orina, bien desde la vejiga o a través de la uretra.
  • Reflujo Intraprostático: alteración en la evacuación normal de la orina, produciendo un reflujo retrogrado hacia la próstata que originaria inflamación.
  • Traumatismos Repetidos: traumatismos repetidos en la zona pélvica podrían ocasionar una inflamación de la próstata y de la musculatura pélvica ocasionado dolor pélvico crónico. Es el caso de los deportes de impacto como ciclismo, equitación, deportes con exigencia abdominal que producirían aumento de presión en la zona pélvica, como pesas, series de abdominales repetidos, etc.

Habitualmente no existe únicamente una causa, sino que aparece una a consecuencia de otra. Por ejemplo, es muy frecuente desarrollar un síndrome miofascial del suelo pélvico (causa neuromuscular) secundario a prostatitis bacteriana (causa infecciosa) o secundario a traumatismos pélvicos repetidos, como sucede en el caso de los ciclistas.

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Los síntomas pueden variar según el tipo de prostatitis:

  • Prostatitis bacteriana aguda: cursa con fiebre alta, aumento de la frecuencia y urgencia urinaria, escozor miccional (disuria) y en ocasiones, dificultad para orinar.
  • Prostatitis bacteriana crónica: cursa con episodios recurrentes de aumento de la frecuencia y urgencia urinaria, muchas veces durante la noche (nicturia) escozor uretral y disuria. Pueden aparecer también cambios en la coloración de la orina, siendo esta mas turbia, con presencia de sangre (hematuria) y cambios en el semen como la presencia de sangre (hemospermia o hematospermia). Pueden existir también periodos libres de síntomas.
  • Prostatitis crónica abacteriana/síndrome de dolor pélvico crónico pueden presentar dolor crónico en área suprapúbica, ingles, pene, uretra, periné, recto y ano. Pudiendo aparecer también dolor en testículos, dolor en coxis, glúteos y espalda baja. Es habitual el dolor posteyaculatorio y en ocasiones, postdefecatorio, así como la presencia de sangre en semen (hemospermia), nicturia, disuria, dificultad urinaria e incluso cambios en el chorro miccional, pudiendo ser débil o bífido.

El dolor de la prostatitis abacteriana acrónica puede ser de predominio central, derecho o izquierdo. La predominancia de un lado u otro puede ser debida a una neuropatía del nervio pudendo de ese lado, que debemos estudiar siempre.

Como vemos la prostatitis crónica bacteriana y abacteriana producen unas manifestaciones clínicas muy similares, pudiendo ser difícil el diagnostico diferencial.

Esta enfermedad produce un importante deterioro de la calidad de vida, impide descansar y genera una gran ansiedad e incluso depresión en los pacientes que la padecen.

¿Quién puede sufrir prostatitis crónica y a qué edad suele producirse?

La prostatitis es una enfermedad que puede afectar aproximadamente a un 10 % de los hombres durante su vida. Los rangos mas frecuentes de edad en los que puede aparecer son de los 20 años a los 40 años y por encima de los 60 años. Se trata de un motivo de consulta muy frecuente en las consultas de atención primaria y urología, a pesar de su frecuencia no siempre es fácil de diagnosticar y tratar.

Cuánto dura una prostatitis

La duración de esta enfermedad es muy variable, puede tener una duración de semanas en el caso de una prostatitis bacteriana, si responde al tratamiento antibiótico o su puede alargarse en el tiempo si esta infección se cronifica o se debe a otras causas, pudiendo durar años.

Secuelas después de una prostatitis

En el caso de la prostatitis crónica es difícil hablar de una desaparición o curación completa del dolor, aunque es frecuente que haya periodos libres de síntomas seguidos de pequeñas recaídas. Aunque si el diagnostico de la causa es adecuado tenemos muchas posibilidades de que el tratamiento sea eficaz y el paciente pueda recuperar su vida normal.

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Diagnóstico y tratamientos para la prostatitis crónica

Para el diagnóstico de la prostatitis es esencial una historia clínica completa y exploración adecuada, además de pruebas complementarias, como:

  • Test de STAMEY-MEARS: se obtienen cuatro muestras, incluyendo orina y liquido prostático, que posteriormente se analizan con el objetivo de identificar la bacteria o patógeno que causa la infección o la presencia de células inflamatorias. En muchas ocasiones, a pesar de haber una causa infecciosa es difícil poder detectar la bacteria o patógeno que la origina.
  • Ecografía prostática transabdominal y transrectal.
  • Análisis de PSA: puede elevarse coincidiendo con la infección.
  • Pruebas electromiograficas: para el diagnostico de síndrome miofascial, neuropatía del nervio pudendo e hiperactividad del sistema simpático.
  • Presencia de puntos gatillo miofasciales pélvicos en la exploración física.

Como ya hemos comentado es muy frecuente que exista mas de una causa que este dando lugar al dolor pélvico crónico, como puede ser un origen inflamatorio y un origen neuromuscular, por ello es de vital importancia realizar un buen diagnostico, para poder llevar a cabo un tratamiento eficaz.

El tratamiento de la prostatitis crónica/síndrome de dolor pélvico crónico debe ser siempre multidisciplinar e individualizado.

Dolor prostatitis hombres

Tratamientos médicos para el dolor pelviano crónico:

Es habitual que los pacientes diagnosticados de prostatitis crónica hayan recibido tratamiento médico con antibióticos, alfabloqueantes, anti inflamatorios, tratamientos naturales o fitoterapia, antidepresivos e incluso opiáceos sin obtener un alivio significativo del dolor.

El tratamiento medico puede ser necesario, pero siempre como complemento de una terapia física adecuada, ya que es muy frecuente que exista una afectación de la musculatura pélvica y en ocasiones, del nervio pudendo.

Terapias físicas para tratar el dolor pelviano crónico:

Dentro de las terapias físicas podemos incluir:

  • Bloqueo ecoguiado de puntos gatillo miofasciales.
  • Bloqueo ecoguiado del nervio pudendo: cuando sospechamos atrapamiento del nervio pudendo realizamos un bloqueo diagnostico, que si es positivo será también terapéutico.
  • Radiofrecuencia pulsada nervio pudendo: en los casos con bloqueo diagnostico positivo, podemos realizar radiofrecuencia pulsada para la modulación del dolor.
  • Infiltración de Botox® en musculatura pélvica y zona periprostática.
  • Infiltración intraprostática de antibióticos, en los casos en los que existe una prostatitis bacteriana subyacente y no ha habido respuesta al tratamiento oral, podemos plantear la infiltración de antibiótico directamente en la glándula prostática.
  • Psicología (EMDR): el dolor pélvico crónico deteriora la calidad de vida de forma importante y si a esto añadidos el fracaso habitual de otros tratamientos, es normal sentir ansiedad y depresión de forma reactica. Por ello, consideramos esencial el aprendizaje de herramientas para afrontar y modular el dolor.
  • Acupuntura: muchos pacientes se benefician del alivio proporcionado por la acupuntura, aunque siempre entendido como un tratamiento complementario.
  • Fisioterapia especifica de suelo pélvico, debe incluir tratamiento endocavitario, así como masaje prostático.
  • Tratamiento quirúrgico: en ocasiones puede ser necesaria una intervención quirúrgica, sobretodo en casos de hipertrofia benigna de próstata, siendo el laser verde una muy buena opción terapéutica.
  • Ondas de choque: pueden emplearse para disminuir la inflamación de la glándula prostática, aunque los resultados son muy variables.

La prioridad en Clínica Itza es llegar a un diagnostico certero para poder realizar un tratamiento eficiente e integral.