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El síndrome de vejiga dolorosa o cistitis intersticial

La cistitis intersticial es una enfermedad poco frecuente, pero devastadora para quien la sufre, ya que tiene un impacto muy importante en la calidad de vida. Es más frecuente en mujeres que en hombres, se calcula que en Estados Unidos entre un 3% y un 6% de las mujeres en edad adulta han podido presentar en algún momento síntomas compatibles con cistitis intersticial o síndrome de vejiga dolorosa.

Esta enfermedad causa molestias y dolor en vejiga y zona pélvica. Habitualmente se asocia con cambios en la frecuencia y urgencia urinaria. Se cree que en algunos casos puede ser la consecuencia de otras enfermedades, propias de la mujer, como endometriosis o vulvodinia.

Para el diagnostico de cistitis intersticial se han de cumplir una serie de criterios, cuando hay dolor y síntomas urinarios, pero no se cumplen todos los criterios, hablamos de síndrome de vejiga dolorosa.

Qué es el síndrome de vejiga dolorosa

En 2015 la Asociación Americana de Urología (AUA)define el síndrome de vejiga dolorosa o cistitis intersticial como una sensación de dolor, molestia o presión en vejiga asociada a síntomas urinarios (aumento de la frecuencia y urgencia urinarias) de más de 6 semanas de duración, en ausencia de infección urinaria u otras causas identificables.

Por tanto, es un dolor en la vejiga sin infección, este dolor en vejiga se debe a una vejiga inflamada, más adelante explicamos por qué hay una inflamación sin infección.

Diferencias entre el síndrome de vejiga dolorosa y la infección urinaria

El proceso por el que se origina esta enfermedad es desconocido. Si se manejan algunas hipótesis que podrían explicar este problema, pero no contamos con un marcador específico que nos confirme que estamos ante esta enfermedad. En cambio, en la infección urinaria sí encontramos alteraciones en la analítica de orina y crecimiento de patógenos en el cultivo de orina.

Se cree que en síndrome de vejiga dolorosa la capa de células que tapizan la superficie de la vejiga (urotelio) y que tiene una función de barrera y protección, se encuentra inflamada y permite el paso de sustancias irritantes. Estas sustancias o tóxicos activan a las células implicadas en los procesos alérgicos y provocan una respuesta muy similar a la que se da en las reacciones alérgicas de hipersensibilidad. Esta reacción inflamatoria activa y estimula las fibras encargadas de la trasmisión del dolor. Comienza así, un círculo vicioso.

diagrama sindrome vejiga dolorosa

Es verdad que cuando existe una infección urinaria, los agentes infecciosos también pueden dañar esta capa protectora. La diferencia es que en el síndrome de vejiga dolorosa no encontramos ningún microrganismo que explique estas alteraciones y el dolor en la vejiga.

Por tanto, nos encontramos ante una vejiga inflamada sin infección, que da lugar a dolor vejiga y síntomas de irritación, como aumento de la urgencia y frecuencia urinaria. Estos síntomas son muy parecidos a los presentes en la infección, la diferencia es que el dolor de vejiga sin infección no se alivia con antibióticos. El tipo de dolor cólico que da la vejiga inflamada y los gases intestinales pueden parecerse en ocasiones, aunque normalmente es fácil poder distinguirlos y orientar el diagnóstico. Si bien es verdad, que en muchas mujeres las molestias comienzan con una infección urinaria y se mantienen después, a pesar de cultivos de orina negativos.

Otras hipótesis, supone que las fibras nerviosas que recogen la sensación de llenado de le vejiga se encuentran hiperexcitadas y recogen una sensación doloros

a cuando todavía la vejiga no esta del todo llena.

cistitis intersticial anatomiaanatomia vejiga dolor

Cuáles son los síntomas más habituales de la vejiga dolorosa

El síntoma fundamental del síndrome de vejiga dolorosa es una sensación de molestia/presión/dolor en la zona del bajo vientre (región suprapúbica) relacionado sobretodo con el llenado de la vejiga.

Este dolor muchas veces se puede percibir en la zona de la uretra, vulva, vagina, recto, bajo vientre, espalda baja o de forma difusa en la pelvis.

Es típico que el dolor guarde relación con la ingesta de determinados alimentos o bebidas, mas adelante especificamos que alimentos se desaconsejan.

Es habitual que el dolor comience con el llenado de la vejiga, que no tiene por que se ser un llenado completo y se alivie después de orinar, así como el aumento de la urgencia y frecuencia urinaria.

Hay días en los que estos síntomas están más calmados y otros, en los que de repente, se acentúan mucho y pueden durar horas, días o semanas con esa intensidad. Este dolor puede dispararse, tras la ingesta de determinados alimentos, según el momento del ciclo menstrual, tras mantener relaciones sexuales, después de permanecer mucho tiempo sentado o durante periodos de estrés.

Quiénes pueden padecer este dolor crónico en la vejiga con mayor probabilidad

Es difícil poder establecer la frecuencia exacta de esta enfermedad por la falta de consenso o variedad de criterio para establecer el diagnóstico. Si parece claro, que es más frecuente en mujeres, aunque algunos estudios científicos sugieren que la presentación en hombres se acerca mucho a la de mujeres.

El síndrome de vejiga dolorosa/cistitis intersticial puede ser más frecuente en mujeres que presentan endometriosis, vulvodinia, aumento del tono de la musculatura del suelo pélvico (síndrome miofascial) o tras cirugías abdominopélvicas, como la colocación de mallas transvaginales por prolapso. En el caso de los hombres puede aparecer síndrome de vejiga dolorosa asociado a síndrome de dolor pélvico crónico o prostatitis crónica.

Este síndrome se presenta con más frecuencia en personas que ya han sufrido dolor pélvico crónico antes y que presentan otros antecedentes médicos como: fibromialgia, síndrome de fatiga crónica, dolor lumbar, cefalea crónica o migrañas, disfunción temporomandibular (típica en el bruxismo), síndrome de Sjogren´s depresión o ansiedad.

Cómo afecta el síndrome de vejiga dolorosa en el embarazo

Durante el embarazo se producen una serie de cambios afectan al aparato urinario. Son más frecuentes las infecciones de orina, el aumento de la frecuencia y urgencia urinaria. A pesar de que la progesterona produce un aumento de la capacidad de la vejiga, es muy frecuente la sensación de vejiga llena, esto se debe a que se encuentra aplanada por la compresión del útero. Esta presión en la vejiga hace que las ganas de orinar sean mucho más frecuentes y que se perciban con sensación de urgencia, pudiendo aparecer en ocasiones episodios de incontinencia urinaria.

Debido también al aumento de la progesterona, el movimiento de las asas intestinales se encuentra disminuido, lo que puede favorecer la aparición de gases y estreñimiento, en ocasiones estos síntomas pueden ser tan molestos que la mujer puede tener la sensación de que los gases oprimen la vejiga.

En condiciones normales estos cambios no tienen porque dar lugar a dolor en vejiga. En el caso de que la paciente tuviese un síndrome de vejiga dolorosa con anterioridad, la respuesta del dolor es impredecible con el embarazo. Puede darse el caso de que no aumente el dolor o incluso, de que mejore.

causas cistitis intersticial

Causas más comunes de la aparición de la cistitis intersticial

Se desconoce con exactitud la causa que origina esta patología. Lo que si sabemos es que existe una alteración en la capa mucosa que reviste la vejiga. Esto hace que sea más permeable a determinados irritantes y se genere una respuesta inflamatoria, similar a la que se da en reacciones alérgicas.

Esta irritación constante hace que se produzcan una serie de cambios en la percepción y trasmisión del dolor, desde la vejiga hasta el sistema nervioso central. Lo que no sabemos es por qué se produce esa alteración en las células que revisten la vejiga. Se han identificado determinados factores de riesgo, que hacen más posible que parezca esta alteración.

  • Factores genéticos: la presencia de familiares con esta enfermedad nos hace más vulnerables a padecerla.
  • Factores ambientales: la ingesta de determinados alimentos y bebidas, puede irritar la mucosa que tapiza la vejiga.
  • Presencia de otras patologías: prostatitis crónica, endometriosis, vulvodinia, fibromialgia, síndrome de fatiga crónica, etc. En estas patologías pueden asociarse a la presencia de una vejiga inflamada, sin infección, pero dolorosa.
  • Ansiedad y depresión: la cistitis por estrés puede agravarse. El estrés y otras emociones como la ansiedad y depresión juegan un papel fundamental en la modulación del dolor, comportándose como amplificadores.
  • Infección urinaria: tras una infección urinaria el urotelio (la capa de células que actúa como barrera protectora en la vejiga) puede quedarse inflamada y permitir el paso de sustancias irritantes. Se da sobretodo en casos de infecciones repetidas. Esto explicaría porque puede continuar el dolor al orinar sin infección.
  • Síndrome de intestino irritable: es una condición de malestar y dolor abdominal, que se acompañar de extremeñito, diarrea, gases, calambres abdominales. Al igual que el síndrome de vejiga dolorosa es más frecuente en mujeres y se agrava con el estrés.

Es frecuente que el paciente o la paciente sientan dolor abdominal, dolor en vejiga y gases, vejiga inflamada, estreñimiento y gases, lo que se convierte en un círculo de síntomas muy difícil de sobrellevar.

diagnostico sinndrome de vejiga dolorosa

Cómo se puede diagnosticar el síndrome de vejiga dolorosa en los pacientes

Para el diagnóstico es fundamental una buena historia clínica, es muy habitual el diagnóstico previo de cistitis infecciosa, incluso cuando los análisis de orina son normales o cuando el dolor no se alivia con antibióticos.  

Es importante descartar antes del diagnóstico de cistitis intersticial que el dolor no se debe a una patología tumoral o cualquier otra causa que justifique el dolor.

En la exploración física se suele encontrar una gran sensibilidad y contracción de la musculatura del suelo pélvico, sobretodo del músculo elevador del ano.

Debemos realizar siempre análisis y cultivo de orina si no se la han hecho nunca al paciente o si los síntomas han cambiado, para asegurarnos de que no se trata de una infección urinaria.

La cistoscopia es una prueba que permite visualizar el interior de la vejiga con una cámara y permite descartar la presencia de otras patologías o identificar lesiones que aparecen de forma característica en la cistitis intersticial. No es imprescindible en el diagnostico, pero resulta de gran ayuda.

Cómo tratar el síndrome de vejiga dolorosa en Madrid

Tenemos que tener en cuenta que se desconoce con exactitud la razón por que aparece esta patología, por tanto, el tratamiento de la cistitis intersticial recoge una serie medidas y acciones encaminadas a disminuir los síntomas, pero no elimina la causa que los ha producido.

Ninguno de los tratamientos que exponemos supone la cura de la cistitis intersticial, pero el conjunto de todos ellos puede ayudar a disminuir los síntomas y mejorar la calidad de vida. En este caso es especialmente importante el abordaje multidisciplinar.

  • Reeducación vesical: la idea es poder ir aguantando las ganas de orinar, de tal manera que, si debido al dolor vamos al baño cada 30 minutos, progresivamente ir aumentándolo a 40 minutos, 45 minutos.
  • Terapia física: la relajación de la musculatura pélvica puede ayudar a reducir la sensibilidad de toda la zona. Para ello, podemos tratar los puntos gatillo miofasciales y realizar fisioterapia específica del suelo pélvico.
  • Fármacos: el objetivo es encontrar el fármaco o el conjunto de fármacos que alivien los síntomas y esto puede depender de cada paciente. Algunos fármacos empleados son derivados opiáceos, antidepresivos como la amitriptilina o antihistamínicos (empleados en las reacciones alérgicas). Normalmente estos fármacos no aportan un alivio significativo.
  • Instilaciones vesicales: es la introducción de un coctel de fármacos en el interior de la vejiga con el objetivo de bajar la inflamación de la vejiga y disminuir el dolor. Estos fármacos incluyen acido hialurónico, corticoides, anestésicos locales, entre otros. Si esto no proporciona alivio, en algunos casos se puede plantear la infiltración de toxina botulínica en el músculo de la vejiga.
  • Otros tratamientos: cuando ninguno de los tratamientos anteriores funciona se pueden plantear algunos más agresivos como la cirugía o la implantación un neuromodulador en la espalda baja, que conectaría con los nervios que recogen la sensibilidad de la vejiga. Los resultados son muy dispares y puede ser que tampoco consigamos aliviar los síntomas.
  • Tratamiento natural: se piensa que la acidez de la orina puede empeorar a la vejiga irritada, el tratamiento natural con magnesio y calcio podría modificar la acidez de la orina y conseguir un alivio del dolor en algunos pacientes. Otros suplementos incluyen L-arginina o la quercitina presente en los frutos rojos.
  • Terapia psicología: la reducción del estrés es esencial en la cistitis intersticial, tanto para poder sobrellevar la enfermedad como para disminuir la inflamación. Puede combinarse también con la práctica de hatha yoga o mindfulness.
  • Acupuntura: funciona como un neuromodulador, estabiliza el balance entre el Yin y el Yang. En algunos pacientes, tras 6-8 semanas de tratamiento, se puede conseguir un alivio del dolor en la cistitis intersticial.

En Clínica Itza realizamos un tratamiento para el síndrome de vejiga dolorosa multidisciplinar e individualizado. Incluimos un tratamiento físico para disminuir la sensibilidad de la musculatura pélvica y abdominal, con la infiltración de puntos gatillo y fisioterapia del suelo pélvico. Además de un tratamiento psicológico, esencial para aprender a sobrellevar esta enfermedad tan invalidante.



Alimentación, dieta y nutrición que debemos tener en cuenta si padecemos síndrome de vejiga dolorosa

La alimentación y el estilo de vida es lo primero que se debe modificar en el síndrome de vejiga dolorosa o cistitis intersticial.

Todos aquellos alimentos ácidos hacen que la orina irrite más la vejiga. Todos aquellos alimentos o bebidas, como el vinagre de manzana, que alcalinicen la orina son muy recomendables.

Muchas veces se recomienda retirar alimentos y reintroducirlos uno a uno para identificar cuales sientan peor.

Alimentacion sindrome vejiga dolorosa

A continuación, recogemos los alimentos a evitar (proinflamatorios) y los recomendados (antiinflatorios).

A evitar: café, te, alcohol, bebidas carbonatadas, zumos artificiales, picantes, mostaza, vinagre, salsa de soja, carne (sobre todo cerdo), alimentos con gluten, nueces, chocolate, ahumados, zumo de limón, fresas, piña, arándano rojo, queso procesado, edulcorantes, azúcar blanco, pan de centeno y pan de masa madre.

 Recomendados: agua, leche, sandia, plátanos, peras, arándano común, zanahorias, pepino, guisantes, coles de Bruselas, coliflor, champiñones, calabacín, huevos, carne de pavo, pollo, pescado blanco, arroz integral, maíz y avena.

Consejos para aliviar el dolor de la cistitis intersticial en casa

En casa y en la vida diaria debemos evitar todas aquellas actividades que notemos que disparan el dolor, como estar sentados durante mucho rato, zonas frías o asientos fríos, evitar alimentos que irriten la vejiga o que empeoren los síntomas.

Es importante tener una higiene adecuada para evitar las infecciones urinarias, como beber agua, tratar de hacer pis después de las relaciones sexuales o acudir al médico con los primeros síntomas de infección, ya que las infecciones pueden empeorar el dolor en la cistitis intersticial.

La aplicación de calor seco en el bajo vientre y periné, puede calmar el dolor en la vejiga y es fácil con el uso de una manta eléctrica.

El síndrome de vejiga dolorosa es una enfermedad muy invalidante para quien la sufre. Afecta a casi todas las esferas de la vida e impide que los pacientes pueden tener una actividad sexual sin dolor, esto genera un sentimiento muy frustrante y en muchos casos puede ser motivo de ansiedad y depresión. Uno de los objetivos del tratamiento ha de ser poder recuperar una actividad sexual de calidad, sin dolor o con el mínimo dolor posible.